
Tras la primera reacción de confusión y molestia cuando él la rechazó, declinando su propuesta de pasar un par de días con ella a solas en un apartamento en la costa aduciendo que le parecía demasiado pronto, resolvió el semblante y sembró una sonrisa tranquila nuevamente como si nada hubiera sucedido.
Al fin y al cabo, era más productivo utilizar el tiempo y las energías en buscar otro acompañante.
La gata negra


Llegué hasta aquí por casualidad, y me ha parecido interesante. Me apunto el RSS.
ResponderSuprimir