domingo, 25 de julio de 2010



Cuando era pequeña, solía dormir cada noche con un peluche diferente. En mi imaginativa mente infantil, discurría así para que no hubieran desigualdades, ningún peluche se pusiera celoso, y no me montaran un motín.

Ahora hago lo mismo, pero con los amantes.


La gata negra

1 comentario: