jueves, 25 de febrero de 2010




Estuve saliendo con un hombre una temporada. Parecía atraerle lo opuesto a lo que yo era. Traté durante un tiempo de encajar en su ideal femenino, olvidándome de encajes, uñas lacadas, rouge rojo y tacones de aguja. Pero nada parecía llamar su atención en mis esfuerzos por alejarme de mi fetichismo clasista para ser lo que no era.


Finalmente me di cuenta de que cuando una se enfunda en unos vaqueros ceñidos y hace que se vuelvan el 90% de los hombres, es más fácil cambiar de hombre que de estilo.


La gata negra