sábado, 14 de noviembre de 2009



Hay algo indecente en una boca devorando una fresa. O una uva. Sorbiéndola, sujetándola entre los labios rojos, maduros. Es insultante la desidia con la que los dientes aprietan con suavidad asesina la fruta, oprimiendo la pulpa sin llegar a quebrar la piel y derramar el azúcar. La forma en que esa boca se cierra alrededor de una cereza, con delicadeza, y la acaricia con la punta de la lengua, adelantándose al sabor, codiciándolo. Como los dientes quiebran la piel de la fruta, y como se derrama el jugo sobre el carmín, señal para que los labios se cierren completamente y ya no se sepa nunca más que fue de la fresa, de la uva o de la cereza, y sabiendo que, también el dulce esperaba con hórrida devoción su destino.

La gata negra

PD: Y ¿Por qué en los anuncios las modelos salen con los labios entreabiertos? Porque una boca entreabierta SIEMPRE es más sensual, más erótica. Y el sexo, vende.

3 comentarios:

  1. Vende tanto y nos atrapa que casi no recuerdo cómo empezaba tu relato.
    Saludos desde el Jardín.

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  2. Helados, chupachups y todo ese juego de inocente puta que gusta siempre y cuando sea yo el que besa, mete la polla y se corre en la boca en cuestión.

    Y no tiene nada de indecente. Solo es una forma de ponernos palote, el arte del calientapollismo.

    Me acuerdo ahora: El payaso de Bukowski decía que los orgasmos son como darle una patada a la muerte mientras camtamos una canción.

    Por cierto, a ti que te pone "palote"?

    A ver si cambiamos ya de canción, que de tanto escucharla me va a dejar de gustar

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  3. Para que parezca que tienen algo que decir. :D

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