miércoles, 19 de agosto de 2009

Nos amábamos hasta los golpes. Era algo tan fácil de explicar como difícil de comprender. Nos odiábamos hasta el deseo, y cada beso era una herida mortal. Jamás pude imaginar una vida sin él, y, sin embargo, no creo que jamás estuviésemos juntos. Tampoco nos hemos separado nunca, porque ambos smos la misma persona en dos extremos totalmente opuestos. No hay verdaderas pasiones si estas no duelen.

Lo decía un escritor. El amor sin complicaciones no sería amor, sería, ¿Qué sé yo? Confitura, música de Bach.

La gata negra

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