domingo, 9 de agosto de 2009




Lo que más odio de los hombres es que son incapaces de comprender que quizá entre el sector masculino haya telepatía (quien sabe, el pene puede que sirva de antenita) pero las mujeres no tenemos esa asombrosa capacidad de leerle el pensamiento a la gente de nuestro alrededor. Debe de ser que esa característica superior les ha llevado a una atrofia lógica de la más primitiva costumbre de hablar. Es más difícil conseguir que un hombre te explique qué le pasa que acertarle a una mujer que es lo que quiere oír en ese momento.


Puede que nosotras usemos la lógica retorcida y algún reducto neurótico diga: “¿Cómo me sienta esta falda?” cuando lo que quiere decir es “Dime-que-los-últimos-tres-quilos-no-se-me-notan-tanto” (cuando lo que tendrían que hacer es plantearse que esos tres quilos deben de molestarte a ti, en todo caso, no a él. Ya que, generalmente, ellos, no se han dado ni cuenta). Pero es mucho mejor saber algo que puede acarrearte problemas que permanecer por un irritante silencio conyugal en la más enervante de las ignorancias.


La gata negra

2 comentarios:

  1. He intentado concebir alguna ocurrencia ingeniosa pero al final no he hecho mas que mirar la foto, bonito rostro.

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