sábado, 1 de agosto de 2009


Hacía años que no me reía tanto y de una forma tan tonta.
La piscina está rodeada de césped por todos los lados, extensiones inmensas, y se puede correr y correr con los brazos en cruz, jugando a volar. Era algo que solía hacer de pequeña, sobretodo cuando conectaban los aspersores y te mojabas, haciendo como que huías de ellos en un pilla-pilla completamente falso, porque el sofocante verano te empujaba hacia el agua.
Hace un par de días que fui con una amiga a la piscina. El sol estaba abrasándome la piel, era un bochorno inaguantable, ni la cocacola bien fría había podido hace un mínimo al respecto. Asfixiante.
Y entonces oí el sonido de los aspersores al conectarse en el césped, lejos de la piscina. Y como ese día había ganado el pleno de mis múltiples personalidades la demente impulsiva cogí a mi amiga del brazo para jugar a perseguirnos entre las gotas de agua. Acabamos en el suelo, hechas un desastre, llenas de manchas verdes en las rodillas, riéndonos caladas de agua como si tuviéramos seis años.

También recuerdo que cuando tenía esa edad el conserje de la piscina nos ahuyentaba con gritos e imprecaciones. Pero el otro día se quedó mirándonos pacíficamente, como si maldijera en silencio no haber llevado encima la cámara de fotos.
La gata negra

3 comentarios:

  1. ¿Y quién hizo entonces la foto? Por que la del bikini azul eres tú, ¿no?

    Vale, la foto la hizo Raphael (je je, ese seguro que no sabe..), y la chica esa no eres tú. Pero hay un aire de familia, ¿no? en la actitud quizá, y también en el físico.
    Claro, ¡qué tonto, por eso la elegiste!

    Es maldijera, querida, lo otro no está contemplado.
    Por esta vez no te castigaré atendiendo a que estás escribiendo en una lengua estranjera para ti. Pero procura que no vuelva a pasar.

    au!

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  2. Jajajajajajaja

    Gracias por la corrección, y la sonrisa que me ha provocado tu segundo comentario xD

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