jueves, 11 de junio de 2009



Aquellas que jugaban con los chicos.
Las que corrían más que tú en atletismo.
Y te daban palizas a las magic.
Las que te ganaban todas las canicas.
Las mismas que te explicaban los deberes de matemáticas.
Y llevaban chandal de adiddas dos tallas más grande.
Las que subían a los árboles, y a las porterías.
Las chicas de la biblioteca.
Aquellas que leían marvel mientras todas leían Ragazza.
Y parecían palos de escoba cuando les mirabas el escote y el culo a sus amigas.

¿Te acuerdas de la chica lista de primaria?
¿De tu mejor amiga de secundaria?

La que un verano conoció las minifaldas y los tacones.
Y un buen día se le talló la cintura y conoció la maestría del arte de mirar.
La que te tiraba de espaldas con aquel caminar de gata.
La misma que te dijo que ya tenía con quién ir al baile de graduación de bachillerato.
A la que le descubriste unas interminables piernas.
Y con la que soñabas cada vez que la veías mover los labios sin escucharla.

Por todas ellas.

Y, ¿Sabes qué?

Todavía te puedo dar una paliza al Soul Calibur IV.

La gata negra

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