martes, 19 de mayo de 2009


Y me paso las noches en vela, recordando como me mordías los muslos hasta dejarme cardenales. Como me marcabas caminos dolorosos desde los talones a las caderas. Como me desechabas, me negabas. Como volvías a reclamarme. A desearme. Como me hacías llorar y gritar de ansias. Como me cargabas de arañazos o me componías a besos.

Cada uno de los recuerdos imprimidos en mi piel: Caricias que no se borran, moretones que salieron Dios sabe cuando, mezclados con demasiado alcohol. Me acaricio pensando en tus manos. Me clavo las uñas como si fueran las tuyas pero luego no estás para lamer la sangre.

La cama es demasiado grande y mi cuerpo tiene demasiados gruesos los perfiles si no estás tú para confundirlos con lo tuyos. Mi piel es demasiado asfixiante si tu no la rompes con tu presencia. Me sobra el aire si no es para perderlo en tu boca.

Me sobro yo. Si no es para ser contigo.

La gata negra

2 comentarios:

  1. Enmarca este texto y que no se pierda en mi memoria, por favor, Ray.

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