viernes, 29 de mayo de 2009


“¡Vamos!”

De un salto estaba fuera de la cama, abriendo las cortinas y dejando que un golpe de sol cubriera las paredes del cuarto y reemplazara la oscuridad translucida de hacía a penas segundos. Se tiró a su lado, besándole a penas con una risa fresca de mañana salada.

“¡Venga, sal de ahí! Hace un día fantástico, tenemos que aprovecharlo. Quiero ir a comprar para hacer ensalada de pasta.”

Le mordió la oreja y tiró de él inútilmente. Él se cubrió los ojos con el brazo. Ella le lanzó la camisa de dormir a la cara, cubriendo su desnudez con una sonrisa traviesa antes de irse hacia el cuarto de baño.

“Pues tú sabrás si prefieres quedarte en la cama…” y añadió, cantuseando mientras sus pies descalzos marcaban el piso. “… Pero yo me voy a la ducha…”

La cama quedó desierta en menos tiempo del que ella tardó en poner la música. El sol pintó de blanco y dorado la sombra de los dos pares de zapatos a los pies de la cama. En algún lugar de la calle, alguien iba repartiendo papelitos para la inauguración de una heladería. El día sabía a horchata, y a vacaciones.

Se escucharon risas desde la bañera.

La gata negra

1 comentario:

  1. Esto lo he leído antes. El verano pasado quizás. En tu fotolog. ¿Es posible?

    Es lo único no-femme-fatale que hay aquí, de momento. Pero es bonito. Luminoso, diría yo.

    La imagen, preciosa.

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